Día 35 Viernes, 31 de Julio de 1998 Arzúa-Santiago de Compostela

Final de trayecto

El último día. El final estaba al alcance de la mano, pero como todo buen final se hizo esperar. El Camino era suave, como en toda Galicia. Iba cruzando la C-547 de derecha a izquierda y de izquierda a derecha continuamente. Todo el rato. El día gris, nublado, como casi todos los días por allí. Y no hay mucho más que contar hasta llegar a Lavacolla. José Luis al llegar a LavacollaHasta ese momento sabíamos lo que nos quedaba pues unos poyos nos lo indicaban cada 500 metros, pero a partir de ahora ya no había indicadores, simplemente nuestra fiel flecha amarilla. Esto desanima bastante, pues no sabes cuanto queda, no sabes cómo repartirte las fuerzas. Además hay momentos en que hay unas cuestas curiosamente fuertes para lo que se acostumbraba a esas alturas del Camino. Pero nada nos amedrentaba, y continuamos con mucha fuerza y ánimo hasta la ciudad de vacaciones del Monte de Gozo, que se inauguró para el Xacobeo 93, y que siempre guarda un par de barracones para los peregrinos. Este año 99, año Xacobeo continuará albergando a todos aquellos que hayan recorrido tan siquiera un trozo del Camino de las Estrellas.

Y nos fuimos a comer, tranquilamente, a un restaurante que estaba cerca y del cual nos dieron buenas referencias, así que a llenar la panza antes de llegar al Obradoiro. Dejé mi palo de peregrino en la habitación que nos habían asignado y bajamos poco a poco a Santiago.

José Luis delante del Obradoiro con su Compostela. 1200 km. caminando en 35 días, y historias para contar durante un buen montón de tiempo.Parece que no, pero hay un ratillo hasta la Plaza y ya era un puro trámite. Estábamos más pendientes de conseguir los billetes de vuelta en Iberia, que hay que saber que para los peregrinos hay un 50% de descuento, para vuelos domésticos, eso sí, es mejor que hagáis reserva antes, por lo que pueda pasar.

El resto os lo podéis imaginar. Alegría, contenida en mi caso, lágrimas, pocas, llamadas a Alicia, a mi madre... Después a buscar la Compostela, para que nos hicieran el descuento en el vuelo, y a dar el abrazo al Santo, que por cierto, lo dejé para el día siguiente y no pude hacerlo por la inmensa cantidad de gente que había.

Y aquí acaba la historia de nuestro peregrinaje. Gracias a todos los que habéis compartido este viaje con nosotros a través de estas páginas, y por supuesto a los que lo habéis compartido in situ.

¡A todos GRACIAS!

Día 34