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El último día.
El final estaba al alcance de la mano, pero como
todo buen final se hizo esperar. El Camino era
suave, como en toda Galicia. Iba cruzando la
C-547 de derecha a izquierda y de izquierda a
derecha continuamente. Todo el rato. El día
gris, nublado, como casi todos los días por
allí. Y no hay mucho más que contar hasta
llegar a Lavacolla. Hasta
ese momento sabíamos lo que nos quedaba pues
unos poyos nos lo indicaban cada 500 metros, pero
a partir de ahora ya no había indicadores,
simplemente nuestra fiel flecha amarilla. Esto
desanima bastante, pues no sabes cuanto queda, no
sabes cómo repartirte las fuerzas. Además hay
momentos en que hay unas cuestas curiosamente
fuertes para lo que se acostumbraba a esas
alturas del Camino. Pero nada nos amedrentaba, y
continuamos con mucha fuerza y ánimo hasta la
ciudad de vacaciones del Monte de Gozo, que se
inauguró para el Xacobeo 93, y que siempre
guarda un par de barracones para los peregrinos.
Este año 99, año Xacobeo continuará albergando
a todos aquellos que hayan recorrido tan siquiera
un trozo del Camino de las Estrellas. Y nos fuimos a comer,
tranquilamente, a un restaurante que estaba cerca
y del cual nos dieron buenas referencias, así
que a llenar la panza antes de llegar al
Obradoiro. Dejé mi palo de peregrino en la
habitación que nos habían asignado y bajamos
poco a poco a Santiago.
Parece
que no, pero hay un ratillo hasta la Plaza y ya
era un puro trámite. Estábamos más pendientes
de conseguir los billetes de vuelta en Iberia, que hay que saber que para los
peregrinos hay un 50% de descuento, para vuelos
domésticos, eso sí, es mejor que hagáis
reserva antes, por lo que pueda pasar.
El resto os lo
podéis imaginar. Alegría, contenida en mi caso,
lágrimas, pocas, llamadas a Alicia, a mi
madre... Después a buscar la Compostela, para
que nos hicieran el descuento en el vuelo, y a
dar el abrazo al Santo, que por cierto, lo dejé
para el día siguiente y no pude hacerlo por la
inmensa cantidad de gente que había.
Y
aquí acaba la historia de nuestro peregrinaje.
Gracias a todos los que habéis compartido este
viaje con nosotros a través de estas páginas, y
por supuesto a los que lo habéis compartido in
situ.
¡A
todos GRACIAS!
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